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11/05/2016

El Periódico [Es]: Crónica concierto Die Katapult con Doble Pletina

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El grupo barcelonés Doble Pletina llamó la atención a principios de esta década con canciones redondas como 'Música para cerrar las discotecas' y 'Cruzo los dedos', en las que se aproximaban a los postulados del más delicado pop indie estatal de los 90 (de La Buena Vida a Le Mans) con gran inteligencia e intuición melódica. Tras un estupendo primer álbum, esta semana han estrenado el segundo: 'Así es como escapó', otra demostración de su talento compositivo, pero también de su ambición de buscar arreglos curiosos y frescos con los que evitar aburrirse y no evolucionar.

 

El sábado llevaron al Almo2bar esta reválida de sonido más sintético y pulso encantadoramente maquinal. Al principio, tuvieron que lidiar con problemas técnicos: voces demasiado bajas, graves saturados, algunos acoples... Fueron los propios fans los que avisaron del primer problema antes de que fuera demasiado tarde y solo se pudiera recordar la noche con algo de pena y frustración. Canciones nuevas como 'De la casa, del jardín', 'Vuelve el ruido' (parecía ironía) y, sobre todo, la preciosa 'Tenemos lagos', balada evanescente con aires de 'Twin Peaks', merecieron otro sonido.

 

UNA FIESTA

Todo mejoró, vaya si mejoró, tras los citados apuntes de fan, a la altura de 'Terco', del primer álbum, en la que armonizaron las tres voces del grupo: Marc Ribera (también a la guitarra), Laura Antolín (también bajo) y Francina Ribes (también teclados). El público se animó, como el propio grupo. Lo que siguió fue una fiesta. Hubo bastante baile loco con 'Soltera' (dedicada a la antigua batería, Cati Bestard, aunque Laura aseguró que estaban contentos con la adición de Jordi Llobet) y la letra de 'Música para cerrar las discotecas' fue coreada a gritos. Por fin, los temas nuevos, caso del estupendo 'Nada', sonaron tan estilizados como en un disco de escucha obligada.

 

Ejercieron como teloneras Die Katapult, el equipo tecno-pop y new wave formado por una sueca (Anna Fredriksson, también en Los Ganglios) y una catalana (Elena Comas, también en Neleonard), pero con letras no en sueco ni catalán sino en… alemán. Suena a chiste o curiosidad, pero en realidad lo suyo, aunque divertido, es muy serio: composiciones de gancho indudable compartidas, en vivo, con espíritu infeccioso. Ojalá el dúo suene en la próxima temporada de 'Deutschland 83'.


 


 

 

 

 

 

 

 

 

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