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29/01/2011

Art?culo "The Nightmare of J B Stanislas"



THE NIGHTMARE OF J.B STANISLAS, Nick Garrie

Nick Garrie - “The Nightmare of J.B Stanislas” (DiscAZ, 1970 - reeditado por Elefant)

Nick Garrie, para muchos quizá desconocido, es uno más de la generación de jóvenes inquietos que deambulaban por los años más convulsos, socialmente hablando, de nuestra historia reciente por aquellos finales de los años sesenta. Era uno más de todos aquellos que querían huir a ninguna parte, escapar sin saber hacia donde correr.

Aquel joven nostálgico de épocas mejores se sintió desplazado por la circunstancia en la que había sido colocado sin su consentimiento, y decidió huir, escapar desde las islas británicas al país galo, en el que forjó su trayectoria musical, tras un tiempo durmiendo entre las esquinas de las ciudades a las que viajaba. Tras muchas noches postrado en almohadas de asfalto, Lucien Morisse, responsable del gracias al sello discográfico DiscAZ, hogar de artistas como Brigitte Bardot, los descubrirá por casualidad en un bar cualquiera de cualquier localidad francesa, para decidir grabarle un disco grandioso, quizás con expectativas demasiado ambiciosas musicalmente por parte de su productor, Eddie Vartan, que decidió llevar las melodías ásperas y crudas de Nick Garrie hacia terrenos orquestales y sinfónicos. A pesar de la oposición, en principio intransigente del cantautor, que llegó a decir, según la biografía publicada por Elefant: “apenas podía reconocer las canciones. Eddie era encantador a la hora de trabajar con él, pero me rompió el corazón y nunca llegué a guardar copias del álbum”, “The Nightmare of J.B Stanislas” se publicó en el año 1970, aunque nada auguraba buenos presagios cuando, justo en el momento de la publicación, Lucien Morisse, decide suicidarse por causas que no quedaron finalmente esclarecidas, echando por la borda el proyecto en el que había invertido con insistencia el último año. Con todo ello, del disco únicamente saldrían publicadas unas cuantas copias, que han sido vendidas por precios que rondan los 1.200 euros en algunas ocasiones, considerándose un verdadero objeto de coleccionista.
Hoy tenemos la suerte de poder disfrutar de este material con una reedición publicada por el sello nacional Elefant, que ha apostado por recuperar este artista de las oscuras sobras del anonimato para lanzarlo con el estatus de verdadera estrella, contando con un formato de doble CD, en el que se incluyen canciones regrabadas en los últimos tiempos que nunca habían visto la luz; su primera demo que entregó a la compañía discográfica que trató de impulsarlo en los años 70, además de el single publicado en 1968 compuesto por “Queen of” y “Close Your Eyes”, canciones más rockeras y lo-fi, que lograron bastante éxito en nuestro país.

En este lanzamiento podemos encontrar, y en esto doy la razón al propio Nick, que los arreglos orquestales fueron desmesurados para sus composiciones, ya que en la demo incluida encontramos la percepción de un hombre intenso, únicamente junto a una guitarra y varias armonías vocales, capaces de impregnar la esfera sonora más allá de la complejidad y la destreza de músicos profesionales participantes en orquestas como la que se utilizó para la producción del disco original, con aproximadamente 56 miembros en el estudio de grabación. Estos temas reflejan el formato más desnudo y áspero del artista, origen y cenit de sus composiciones.

Son sonidos que ondulan entre el folk, blues y la psicodelia, propia de la etapa más lisérgica del cuarteto de Liverpool en su Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club, mostrando la influencia genética de las islas en su música. Es el caso de “Ink Pot Eyes”, donde una lírica surrealista acompaña este entorno que sobrepasa la realidad: “And may I introduce you to the stars, and fields where you can lose yourself in all the flowers”. Él mismo declaró un ferviente interés por este tipo de composiciones narrativas: “Simplemente la idea de poder dar vueltas a las palabras y sus significados suponía una gran belleza para mí, y resultó algo muy inspirador para mis canciones”.

Sus letras están también dotadas de un aire pleno de libertad, de planear el contexto histórico en el que se encuentra para ir más allá, como aquel “Little Bird”, que sobrevuela a través del cielo; o Stephanie City, la cual no es agradable para nadie, ya que prefiere pasear los domingos a ir a la iglesia. Es un aliento de contracultura y creatividad personal, fuera de toda enajenación causada por los estamentos sociales, hasta acabar con el final del disco original con “Evening”, la canción más oscura del disco, que parece concluir un viaje en la búsqueda de algo que parece desaparecido, destinado a no aparecer, lo cual produce una caída estrepitosa al abismo de la realidad. Ha sido un viaje dulce y agradable, pero el final siempre retuerce y atraganta todos los avatares de una existencia fútil.

Todo queda, para siempre, en el interior de las brillantes pesadillas creadas por J.B Stanislas.
 





Nick Garrie [Rated]
foto: Archivo Elefant



Nick Garrie [Rated]
foto: Archivo Elefant

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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