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19/09/2010

Entrevista sobre la vida musical de ?lex



ALEJANDRO DÍEZ • Músico
CASTELLANOS Y LEONESES POR DERECHO
Nacido en Alicante, vive en León desde su adolescencia. Primero con Los Flechazos y ahora con Cooper, en ambos casos con varios elepés, es uno de los nombres indispensables para entender los últimos años del pop español. Agitador cultural, ha impulsado, entre otras iniciativas, festivales como el Purple Weekend. Sigue siendo mod, siempre atento a la estética.

TEXTO: SERGIO CASQUET
FOTOS: LUIS G. MORAIS (ELEFANT R.)

Al final,nada es lo que parece, como bien sabían tanto David Hume como Tony Blair.Por esa razón, pese a que a veces su discursopueda dar cierta sensación de distanciamiento, de arrastrar unos cuantos sedimentos de desencanto,convienenodejarse llevar y seguir barajando.
Y estarmuyatentos a la jugada.Poco a poco nos daremos cuenta de que tras sus palabras se distingue el temblor del fan que todavía continúa estremeciéndose al escuchar un acorde de Steve Marriott o un alarido de Roger Daltrey.Cuando se tienen las cosas claras desde el comienzo, cuando se consigue hacer lo que uno quiere y atravesar el planeta conformea lo que uno cree, el entusiasmo jamás se agota.Y además las cosas se suelenhacerbien:

«Llegué con 13 años y aquí sigo, en León, una ciudad que me acogió estupendamente.Nací en Alicante y estuve viviendo en San Sebastián. También estuve año y medio en Madrid, enmitad del barullo de la Movida madrileña, en un colegio en el que pasaban muchas cosas».

¿Qué cosas ocurrían?
En Madrid había chavales de 17 años montando bandas y haciendo versiones de los grupos del momento. Veías mods por las calles, gente con pintas. En fin, se respiraba ambiente de excitación.

Se vivía la música…
Porque entonces continuaba siendo algo muy importante. Todos andábamos con la guitarra en el patio, tratando de montar grupillos mientras nos pasábamos cintas o los pocos discos que teníamos.

¿La música ha perdido esa importancia?
Ahora no sé cómo la vivirán los más jóvenes. Pero si entonces eran los chicos de la clase los que marcaban la pauta de la música que se tenía que escuchar, hoy quizá sea más bien el profesor el que marque esa pauta...

No ha habido relevo…
Generacionalmente no se ha producido, no, algo que antes, en cambio, sí que ocurría. Hoy a la gente joven le interesan otras cosas,me temo.

Al frente de los ya casi legendarios Flechazos, el leonés Alejandro Díezdemostró a finales los 80 y a principios de los 90 que seguíamos
viviendo en la era pop. Ahora,conCooper,con discos tan notables como Aeropuerto, anda empeñado en dejarnos claro que, ya instalados en el borroso siglo XXI, todavía se pueden hacer estribillos perfectos sin necesidad de tener que pasar por un revisionista.
Su música y sus letras han ganado en madurez y en profundidad, además de mantenerse perfectamente modernas, pero la actitud que hay tras ellas es lamisma que tenía cuando comenzó con su primera banda o cuando montó el festival Purple Weekend en su ciudad:

«Hacer pop es un asunto complicado. No se puede hacer bien sin aceptar el bagaje del rock and roll. Y también es muy difícil mantenerse a lo largo de los años. Pero eso, por supuesto, no depende de ti».

Aunque lo has conseguido.
Quizá tenga la suerte de que me presten más atención que otros que tal vez son mejores. No sé, por ejemplo, por qué el último disco de Cooper se escucha más que el último disco de Half Foot Outside.

Con las nuevas tecnologías hay exceso de oferta.
Hay demasiada información y no podemos procesarla. Todo se escucha superficialmente. Se descargan los discos, se escuchan 10 segundos de una canción y se pasa a la siguiente. Con todo, no debemos instalarnos en la idea de que ahora todo está mal y antes todo estaba bien.

Las cosas cambian, simplemente.
Hoy se consume mucha más música que hace 15 años. Aunque es verdad que, por ejemplo, en los programas de televisión no vas a escuchar una canción entera entu vida.

Alguna vez habrá que pararse.
Tendremos que descansar, sí. Sin embargo, no me parece nada mal la idea de la música como música de fondo.Me gustaría que la gente se zambullera en mis canciones, pero tampoco veo mal que la ponga mientras hace otras cosas.

El single permitía saborear más cada canción…
También era muy importante no tener dinero. Cuando me regalaron el segundo elepé de Nacha Pop, me pasé un verano escuchándolo. El formato single al menos le da a la canción la importancia que tiene, pues los elepés se diluyen.

De hecho, tú apostaste por el single.
He estado luchando con esa idea desde el 2002. La realidad es que no me ha aportado más presencia en los medios o me ha permitido llegar a más gente.

En España,ese formato no ha funcionado.
Estoy un poco desencantado. Al final los singles los compraban los fans de Cooper. Es una guerra que se ha acabado. La gente ya se baja las canciones de internet.

Mientras la luz del otoño comienza a desvelar las ruinas del verano, charlamos sobre el sentido de la cultura pop en un mundo donde las canciones parecen haber renunciado a cambiar el mundo. Esa inocencia, que no es otra cosa que una perpetua y saludable capacidad de
asombro, queda reflejada a la perfección en su libro Club 45, donde,con el hilo conductor de los singles de los 60 que aún le fascinan, este mod de maneras suaves y educadas se marca un repaso de su educación sentimental.
Es su vida:
«En León, en la época en que aún era un crío, en los primeros 80, los conciertos eran a las 12 de la noche, en la sala La Mandrágora. Iban 300 ó 500 personas. Allí tocaron todos los grupos que entonces se consideraban importantes en España».

A veces se olvida que la Movida no era solo madrileña.
En ciudades como León se vivía muy intensamente. Llegué con ganas de crear.Y enseguida empecé a moverme.

Y a montar bandas…
Los raros de cada casa nos juntábamos en el mismo bar y nos conocíamos todos. Cuando monté mi primer grupo, a cada uno le gustaba una música, como suele pasar en las bandas de ciudades pequeñaso pueblos.

¿No había broncas entre mods y rockers?
Aquí no había esas peleas. Lo que sí se daba era un choque cultural entre la gente que estaba, por así decirlo, en la modernidad y la que andaba en otras películas.

Es complicado definir la cultura mod...
Los mods tienen reticencias hacia los medios de comunicación, pues han favorecido que se popularizara su cultura, por lo que ha desaparecido lo que tenía de clan, una forma de preservar el purismo. Es una idea de la que no participo.

¿Entonces qué es ser mod?
Es una cultura que tiene grandes atractivos, como la idealización de la juventud. A ello va unido un sentido muy marcado de la estética, como un enfrentamiento dandi ante la realidad. Pero lo más importante quizá sea su capacidad de saber adaptarse a los tiempos.

¿Más abiertos de miras que otras culturas del pop?
Los mods siempre han reinterpretado los códigosmusicales y estéticos. Empezaron escuchando modern jazz en los 50 y en los 90 estaban con el brit-pop. Tiene mucho que ver con el mito de la juventud: todo te importa y todo te impregna.

Ha servido para acusar a los mods de poco auténticos.
En Inglaterra, hubo una época en que los rockers se reían de ellos porque cada semana escuchaban algo distinto. Es la dialéctica entre lo verdadero y lo falso, algo que hoy se ha perdido, pero que entonces era muy importante.

Con Los Flechazos os tocó una época complicada,justo después de la Movida.
Hicimos la travesía del desierto. No pillamos la explosión de la Movida, como los viajes a Sudamérica, apenas por un año y medio. A cambio, fuimos de los grupos que crearon los circuitos de clubs. Fue una pequeña revolución.

Siempre os miraron como algo sospechoso…
Era una época muy rockista. Aparecimos con un nombre tan marcado como los Flechazos y con un elepé titulado Viviendo en la era pop. Pero el tiempo nos ha dado la razón.

Ahora es un abanda que se reivindica.
Cuando llegó la explosión del indie, parecía que no íbamos a tener nuestro sitio. Pero todos nos reconocían. No en vano, hubo un
momento en el que abandonamos una multinacional para pasarnos a Elefant. Tenía claro que las cosas iban a cambiar y sabía en qué lado de la frontera quería estar.

¿Cómo ves ahora esa etapa?
No tengo la suficiente perspectiva. Sé desde luego que no me vería a mí mismo cantando esas canciones. Pero a lo largo del tiempo Los Flechazos han mantenido el interés .Hace poco me escribió una chica de Canadá pidiéndome que nos volviéramosa juntar.

Aunque siempre has tenido el sentimiento pop…
Hay un hilo conductor que te lleva de unamanera natural de un grupo u otro. EnCooper encuentro muchas diferencias, porque me gusta ilusionarme e ilusionar a la gente. En el mundo de la creación tienes que aceptar que no haces lo que quieres sino lo que puedes.

El estilo siempre surge de las limitaciones.
En efecto. Para un artista tan importante es el espíritu de superación como aceptar lo que eres. No hay que proyectar una imagen falsa.Valoro tanto la sinceridad como la capacidad de sacrificio…

Eso ha hecho que hayas ido por tu propio camino.
Afortunadamente nunca di el gran salto de popularidad para tener un éxito del que pudiera morir. Siempre he tenido que luchar para hacer cosas. Cuando hicimos el primer Purple Weekend, Georgie Fame me explicó una cosa: al final, en este negocio, te quedas con los amigos, con la gente en la que realmente confías.

¿Fuera de León habrías tenido más éxito?
No suelo pensar mucho en eso. Sin embargo, con Los Flechazos, hubo momentos que sí pudieron haber sido de inflexión.

Pero no te arrepientes.
Hay que aprender a vivir con uno mismo. Ten en cuenta que a lo mejor no me sentiría bien si hubiera hecho ciertas cosas que por suerte no hice.

¿Te sientes profeta en tu tierra?
En absoluto. Vivo muy a gusto en mi ciudad, aunque también me he cabreado mucho con ella. He adoptado una actitud de intentar pasar lo más desapercibido posible. Y no me importa. Estoy muy bien así.

¿Cómo ves el carácter de los castellanos y leoneses?
Me cuesta mucho marcar un perfil. Es más fácil imaginar en general cómo son los gallegos.Tal vez León, que es lo que tengo más cerca, sea una tierra de paso, lo que crea un carácter algo acomodaticio. Eso no es algo malo.

También has sido un agitador cultural.
El Purple Weekend, la tienda de discos, fanzines, programas de radio… El Purple Weekend quizá sea la joya de la corona de mi activismo musical. Nació con unas características muy determinadas y, a lo largo de los años, ha ido variando el enfoque.

Has sido testigo de los cambios de León…
Se pueden ver en los vídeos musicales de Los Flechazos. En el de A toda velocidad sale la Calle Ancha sin peatonalizar, al lado del Palacio de los Guzmanes. En la ciudad ha habido cambios importantes, algunos vitales. Otros muy desaprovechados.

¿Queda alguna asignatura pendiente?
Una fundamental: cambiar la ordenanza musical para poder favorecer la música en directo como bien cultural. Tenemos una tradición que viene desde los festivales músico-vocales del Emperador, pasando por todas las bandas de esta ciudad, como Los Cardiacos o Café Quijano.

Una ciudad musical…
Siempre ha habido mucha actividad, a diferencia de otras ciudades de la Comunidad. Era un signode identidad. Es una pena que nadie se haya dado cuenta de que la música es un bien cultural que hay que preservar, buscando el equilibrio entre distintos sectores de la sociedad leonesa.

Y así poder tocar con luz diurna, por ejemplo.
Todo se ha orientado a tocar a las 12 de la noche, con un cubata en la mano. Eso es estupendo, pero también escuchamos música a la hora de la siesta. En este sentido, a mí me gustaría tocar en los parques al mediodía.

Además,pueden ir los máspequeños.
Porque cuando más te gusta la música es cuando tienes 12 ó 13 años.Y eso se está malgastando. Sin embargo, una generación no es generación si no responde a la anterior. Quizá si los padres van con los
hijos, al final todos los niños acaben
odiando la música…
¿A tu hija la has metido en la cultura pop?
Tiene tres añitos, así que poquito a poco. De momento, me tiraniza ella más a mí. Me sé todas las bandas sonoras del Club Disney al completo. Pero tiene un top tres en el que están las canciones de Cola Jet Set, Yo tenía un novio que tocaba en conjunto beat, de Rubi y los Casinos y ¡Oh! Él! Hein! Bon!, de
Nino Ferrer, que le encanta bailar.

En breve, podrá leer tu Club 45.
Es un libro que escribí con dos pilares básicos: uno es el de hacer un repaso a los singles como vehículo perfecto para el pop, y otro es el de la educación sentimental. No pretendía que fuera didáctico.

Es un libro muy personal,de hecho.
Me gustaría intentar recuperar las sensaciones que te provocaba la música la primera vez que la escuchaste. Pienso siempre en la suerte que tiene el tío que no ha escuchado a los Action y los va a descubrir. ¡Qué envidia ser virgen en los Small Faces…!

Por encima de músico, sigues siendo fan.
Y me va muy mal proyectando esa imagen, porque luego no me toman en serio como artista. Pero mi gran ilusión es que se lea este libro y que luego el disco de Cooper no suene a los 60. Este libro podrían haberlo hecho Peter Buck, de REM, o Steve Van Zandt, de la E Street Band.

Está claro que los 60 no pasan de moda.
Las edades de oro… Hay que aceptar que los clásicos siempre son modernos. Y entonces estaba todo por hacerse. Se evolucionaba a velocidades vertiginosas: cada semana surgía un nuevo estilo. Es la época de los mitos…

La cultura pop vive de mitos. Puede que, en realidad,no sean muy importantes, pero para unas cuantas personas esos mitos han ido dando sentido a sus amaneceres. Y lo siguen haciendo. Hay quien se ha enamorado escuchando a Ike & TinaTuner y quien ha sabido desenamorarse mientras sonaban The Smiths.Y sin duda hay quienes también pueden explicarse parte de sus vidas, encontrando una trama para ellas que antes no tenían, por el sonido de la guitarra de Los Flechazos o de Cooper:

«Llevo bastantes años sin tocar una Rickenbaker. Ahora utilizo una Gretsch Silver Jet. Y también toco una Epiphone Casino, un modelo con el que Paul McCarteny grabó el riff de Ticket to ride, uno de los momentos sónicos que más me interesan en los 60...».


MOD
«Es una cultura que tiene grandes atractivos,
como la idealización de la juventud.
A ello va unido un sentido muy marcado
de la estética»


POP
«Hacer ‘pop’ es un asunto complicado. No se
puede hacer bien sin aceptar el bagaje del ‘rock
and roll’. Y también es muy difícil mantenerse
a lo largo de los años»

LEÓN
«Siempre ha habido mucha actividad musical,
a diferencia de otras ciudades de la
Comunidad. Era un signo de identidad»

HUMILDAD
«Para un artista es tan importante el espíritu
de superación como aceptar lo que eres. No
hay que proyectar una imagen falsa»

Un single.
Uno reciente deThe Like, titulado He’s not a boy.
Un elepé.
Mi aim is true, de Elvis Costello.
Un músico.
Paul McCartney.
Un escenario.
El de la madrileña sala El Sol.
Una película.
El expreso de medianoche.
Un libro.
La Trilogía Malaya, de Anthony Burguess.
Una virtud.
Mi afectividad es buena para el día a día.
Un defecto.
Tendencia a burlarmede los demás.

La coherencia no consiste en hacer siempre lo mismo. Al contrario. Nada hay más coherente que evolucionar sin renunciar a los principios. Para un ‘mod’
que aún sostiene orgullosamente la mirada del ‘teenager’, los suyos están bastante claros. Alejandro Díez canta al frente de Cooper: «No contéis con mi silencio, nunca lo tendréis». Así debe ser.





Cooper [Diario de Burgos]
foto: Archivo Elefant



Cooper [Diario de Burgos]
foto: Archivo Elefant

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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