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07/08/2007

Reseña concierto FIB 2007

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¡Qué bello es vivir!
En la carpa pequeña, Camera Obscura ofrecen un mayestático recital de cómo gozar de la capacidad innata de emocionar sin hacer el ridículo en el intento
Fotografías
Camera Obscura
   

A veces sucede y es inevitable. Cuando un puñado de canciones llega tan adentro, ver al grupo que las ha fabricado interpretarlas en directo se puede transformar en un ejercicio demasiado lacrimógeno. Para que ello suceda, es claro que la presentación en vivo debe pasar por contar con unas determinadas cotas de calidad interpretativa; de lo contrario, los sentimientos suscitados por una grabación no tendrán su natural continuidad en el encuentro con el público. Y es justamente en este momento donde un grupo puede adquirir un puntito más de crédito o perderlo absolutamente.

Resulta del todo mágico cuando un trabajo tan emocional como el Let’s get out of this country, publicado el pasado año por Camera Obscura, gana enteros al disfrutar de sus canciones en vivo. Desde el corte homónimo hasta el arrasador Lloyd, I’m ready to be heartbroken, los de Glasgow han logrado con su directo atacar directamente a las gargantas de los presentes, y no por la participación de éstos en plan karaoke, no, sino por el nudo ocasionado en más de una traquea.

Menos mal que, entre tanto sudor, las gotitas que salían de los ojos pasaban casi desapercibidas, porque cuando atacaron el homenaje a Lloyd Cole, el arriba firmante se encontraba en una situación parecida a la que le suscita siempre la visión de George Bailey sonriendo a su hija mientras oye el tintineo que indica que su ángel de la guarda ha recibido las alas.

El grupo liderado por Campbell ha ofrecido un cancionero equilibrado, camuflando las canciones que podrían apagar al público, como el fabuloso Teenager o Keep it clean entre otras de mayor pegada, del tipo de Eighties fan, con ese arranque a lo Phil Spector, muy celebrada por un público muy conocedor de los tres discos del grupo.

Y, ¿si hablamos de Phil Spector hablamos de muro de sonido? Bueno, sí, pero no. Aquí me gustaría hacer una mención a la batería, que dota al grupo de un particular arraigo al costumbrismo folk propio de la tradición celta. Volviendo a lo de Spector, uno afirmaría convencido que lo de Camera Obscura nunca se podría calificar de muro; más bien se diría que el grupo tiende una cortina, pero una cortina de agua, penetrable si se quiere, pero donde se tiene el riesgo de caer arrollado ante la traicionera cascada emocional que vierten en cada canción si intentamos atravesarla para pasar al otro lado.

Camera Obscura es un grupo para poner en casa a cualquier hora, en cualquier momento, pero en directo es cuando los de Glasgow realmente son. Y, ¿qué son? Pues canciones que evocan el tiempo perdido, pero también el que queda por venir. Escapismo, pero también optimismo. Amor. Por supuesto. Y también fiesta. Bailes inocentes de verano alrededor de la hoguera. Y festivales; de Eurovisión, de San Remo… otro tipo de festivales de un tiempo pasado, no necesariamente mejor, pero ya pasado… No, no… el de Woodstock no. Desde luego que no me estaba refiriendo a ese…





Camera Obscura [Heineken.es]
foto: Archivo Elefant

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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