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15/02/2007

Entrevista con Tracyanne

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Camera Obscura: Dulces desgarros post-adolescencia.

Luego de 10 años exactos de bello parto adolescente, con la formación casi original, dos discos en el cuerpo y más vintage que nunca, Camera Obscura asume el nostálgico rito de pasaje y nos acaricia denso y sutil, con su tercer álbum: “Let’s Get Out Of This Country” (Elefant y Merge Records, 2006). Producido en Suecia por Jari Haapalainen (The Concretes, Ed Harcourt), se levanta como una de las joyas identitarias del pop country melódico, en un Reino Unido que vuelve a masturbarse con el brit (¿pop, rock, post punk?) y decenas de bandas que flamean la camisa a rayas de marca, validando -con el simple intento-, el hecho de sonar como la copia de la copia de la copia.

Camera Obscura decide “evolucionar y encontrarse musicalmente” en un contexto difícil, sobretodo cuando sellos indies adictos al merchandising incitan al revival, casi sin diferenciación del estereotipo desechable.

Apostando a largos minutos instrumentales, baterías distantes y unos solos de trompetas circenses con un sonido-vinilo del “ya maduramos pero no nos molesta seguir siendo los mismos”; los hoy curtidos escoceses toman distancia del círculo íntimo y de sus referentes más cercanos, lanzándose en un grito irónico, romántico, honesto, sin tracks de relleno y con un poder de profundidad diferente (¿por fin?) a unos Belle and Sebastian cada vez menos convincentes. Cierran -con merecido reconocimiento- el 2006 e inauguran el 2007 con una gira europea, estadounidense y australiana a tablero vuelto. Los encontramos hace algún tiempo en Sala Planta Baja, Granada.

Tracyanne...
Dejando sus inmaculados Macs (sic) en camerinos, empieza un ensayo sobre el tiempo, apareciendo en escena la taciturna y concentrada versión adulta de pequeña lulú y su clan. Encabeza Tracyanne, la vocalista apática y exigente. Hacerla sonreír -pese a su metro sesenta y profundos ojos calipsos- es un clásico dato freak entre los groupies.

Con la etiqueta puesta, ocultando la timidez y con una guitarra celeste con flores pegadas, la líder natural de Camera Obscura, ordena el repertorio tocando su nuevo disco completo. Ante una audiencia mixta que refleja la década de existencia de la banda, nos dejamos seducir por una actuación de composiciones sentidas, letras embriagadoras y una Tracyanne que eriza los pelos en canciones como “Dory Previn”, “Tears of Affairs” (con más que aires a “My Sweet Lord”) o “Country Mile”; además del agradecido pop bailable redondo, estudiado y con gran sentido provocador de “Hey Lloyd Im Ready To Be Heartbroken” (en la alusión más sardónica del tema de Lloyd Cole “Are You Ready To Be Heartbroken”), “Come back Margaret”, “Lets Get Out of This Country” y “If Look Could Kill”.

Es justo antes de tocar que esta “Candy con toques de Cruela de Vil”, me concede una entrevista entre risas coquetas y un inglés-escocés terrible. Se mueve gatita inteligente y sencilla desde la inocencia más absoluta hasta una acidez irónica, con frases y miradas que sólo logran empeorar mi inglés-chileno-granadino.

Cuéntame como estás para el concierto de hoy.
¿Estoy bien? (risas irónicas). Sí. Feliz de tocar esta noche en Granada y haber vuelto a España on tour, después de 4 años. Los nervios son de los buenos: es excitante pero tampoco me doy por ganado el concierto (...). Ya no me pongo tan nerviosa frente al público, estoy entendiendo que si están ahí es porque son tus amigos.

¿Coincides en que el tercer disco de una banda es el más difícil de grabar?
La verdad es que este es el disco que me ha resultado más fácil de hacer. La banda lleva trabajando mucho tiempo junta, nos sentimos muy cómodos. Hemos creado lazos de confianza y nos hace cada vez más felices seguir: conocemos mejor lo que hacemos y con eso tenemos canciones más fáciles de escribir y sencillas de grabar. En definitiva es un mejor disco.

¿Cómo fue trabajar con Jari Haapalainen?
Una muy buena experiencia. Es la primera vez que trabajamos con un productor y estábamos un poco nerviosos con la idea de que ciertos aspectos quedaran bajo el control de una tercera persona. Decidimos confiar y pese a momentos difíciles, en donde parecía que nada le gustaba, los resultados fueron muy buenos.

Este disco suena bastante más “adulto” y menos adolescente que los anteriores. La crítica apunta a eso....
No lo sé (...) La banda ha crecido con el trabajo de llevar 10 años haciendo canciones. Incluso las hacíamos ya desde hace 15 o 18 años atrás. Esto forma parte de un proceso natural, el percibirnos como más adultos en la composición musical o las letras. Mucha de la gente que nos va a ver a los conciertos, es gente que nos acompaña desde que empezamos. Venimos a España ahora y reconocemos gente de 4 años atrás. Sin embargo, en esta etapa y con este disco, estamos ganando nuevos fans. Están apareciendo hombres de 50 años o mujeres “en sus 40” e incluso parejas mayores. Ya no el estereotipo del chico andrógino con polera apretada a rayas. Eso es bueno.

Las letras y melodías en las canciones sobretodo del primer álbum, sonaban mucho al amor “teenager” sufriente. Sin embargo en este tercero, las letras se mantienen tristes pero la melodía es “más alegre”...
Creo que tienes razón. Mucha gente se me acerca y me comenta que esa combinación de “letras tristes y sonido alegre”, tiene este sentido irónico. Honestamente, no es intencional. No intento ser irónica. Escribo canciones que expresan algo de mí misma no pensando si sonará de tal o cuál forma.

Eso puede ser una dificultad para audiencias -como la de esta noche en España-, donde pocos entendieron las letras, pero sí se dejaron llevar por las melodías...
No son melodías necesariamente felices para mí. No intento tampoco escribir una melodía que sea intencionalmente feliz o triste. De todas formas entiendo ese tipo de sorpresa de algunos porque, cuando recién comencé a escribir canciones, muchas se relacionaban con procesos más densos; luego la cosa fue cambiando.

En ese sentido, ¿cómo ha funcionado y mutado el proceso de composición de letras y música, durante estos 10 años?
Cuando era más joven, me costaba escribir las letras porque me sentaba y pensaba en alguna idea digna de una canción, la que nunca era tan interesante. Con el paso del tiempo hago mejores canciones, ya no necesito forzarme. Escribo letras todo el tiempo, de cualquier manera, me resulta inevitable: en la mañana, en el auto (...) Cada vez que siento que algo está pasando. Algunas veces tengo una melodía rondándome en la cabeza y eso provoca que empiecen a sonar ciertas palabras asociadas. Pero el proceso siempre dependerá de lo que quiera decir con esa canción en particular. En la banda soy la principal compositora, pero si quisiera hacerlo sola, sería solista. Yo escribo y estructuro la base de textos y melodía hasta que todos vomitan sobre eso y en conjunto decidimos cuando esta listo. No podría decirles como tocar los instrumentos, yo no puedo tocarlos tan bien.

¿Cómo se sienten trabajando con un sello como Elefant? (que tiene entre sus filas a los argentinos de Entre Ríos)
Estamos felices porque sentimos que es gente que genuinamente ama la música y eso hace que podamos confiar en ellos porque no utilizarán a la banda para ganar dinero ni decirnos que hacer enfocado a eso. Nos preocupamos los unos de los otros, lo que es un respiro. Puede sonar como una razón sentimental, pero es distinto cuando trabajas con gente que hace lo que hace porque les encanta.

¿Merge se ha portado así de bien con ustedes en Estados Unidos?
Con ellos también ha sido fantástico. Tienen mucha experiencia y se ve gente respetada y que saben exactamente cómo hacer las cosas. Además nos encanta ser compañeros de sello, de bandas que nos gustan realmente como M. Ward.

¿Realmente se sienten más cómodos fuera de su país? (haciendo referencia al título del nuevo disco “Let’s Get Out of this Country”: “Larguémonos de este País”)
Mmmm. No, no me siento más cómoda, no es eso. El tema del disco tiene que ver con que pese a los fans en UK –y esto no quiero pasarlo por alto-, nos sentíamos un poco frustrados y la idea del “larguémonos” era la necesidad de romper con nuestra intimidad familiar como banda y tomar el control de la vida, haciendo el disco fuera de Glasgow. Pero cuando salimos fuera nos dimos cuenta que todo era distinto y la gente fantástica. En el tour por Estados Unidos, nos alucinamos con la locura y el apoyo de las radios de estudiantes. Entonces nos empezamos a preguntar: qué pasa con el Reino Unido, qué pasa con nosotros, qué estamos haciendo mal, qué pasa con la gente en nuestro país (...)

¿Cuál es tu explicación para eso, que haya sido tan difícil acercarse a los connacionales?
Varias cosas. Hay poco apoyo allí en el Reino Unido en general y nunca sentimos que encajábamos: “demasiado tarde para esto, demasiado temprano para lo otro”. Nunca se nos ha invitado a promocionarnos, ni la prensa se ha interesado. Nos acostumbramos por mucho tiempo a eso y no nos dedicamos lo suficiente. Nos sentíamos tan felices como banda que no nos preocupaba demasiado. Estábamos tan afiatados, que nos sentimos parte de nosotros mismos. Y bueno, en Escocia hay toda esta onda del glamour musical y hemos tenido la suerte de ver que existen muchos otros lugares y países donde podemos hacer giras e incluso querer vivir. No nos sentimos ni tan cooles ni tan in, como “hay que estar” en Glascow. Pienso que hemos tenido sólo apoyo de gente bien específica, que -de todas formas- era parte de ese lugar y eso lo valoramos.

Justamente este tercer disco tiene muchas referencias a personajes que parecen ser importantes influencias. ¿Quién es Lloyd Cole para ti, sabes si se enteró de la canción con que aseguras estar lista para que te rompan el corazón?
Sí, sí le gusta (risas). Intentó vernos en Boston con su familia pero como los niños eran pequeños no los dejaron entrar, les enviamos algunas poleras y cosas de regalo. Lloyd Cole es una eminencia, una especie de dios en el círculo indie del Reino Unido. Siempre me ha gustado mucho su música, es un compositor fabuloso. Muchos han despertado bajo su influencia al escribir canciones y los veinteañeros que se acerquen a la música independiente, necesitan pasar por él.

¿Con Dory Previn pasa lo mismo, le dedican una canción porque la admiran musicalmente?
Ella estuvo en mí proceso creativo para este álbum. La escuché muchísimo mientras escribía estas canciones y amé profundamente sus discos. Representa otra cosa y forma parte de esos años para mí.

Otra “influencia” en este “Let’s Get Out of this Country” es Internet. ¿Cómo manejan el tema virtual? Porque Myspace de Camera Obscura fue de los más visitados durante el 2006… ¿qué sienten con eso y con sustentar un blog y una página web moderna y actualizada, diferente a la mayoría?
Eso me han dicho. Carey es quien se preocupa de Myspace, ella le responde a toda la gente. Es increíble. No puedo creer cuantas miles de personas han escuchado nuestras canciones en ese lugar. Nos gusta. Pero, desde que tenemos Website nos damos cuenta del trabajo que significa: nosotros respondemos todo, todos los días. Nadie lo hace por nosotros y espero que siga siendo así. El domingo en la noche en Madrid fuimos a ver a Peter, Björn and John que tocaban con Magic Numbers y ¡éramos famosos para ellos, querían comprar nuestro disco nuevo y sólo hemos estado hablando con ellos por Myspace!. Entonces pensábamos (cambia la voz y la pone divertida entre risas): ¡acaso somos “estrellas” para ustedes, por habernos conocido en Myspace!, ¡¿qué tienen en la cabeza?!. (carcajadas). Sin embargo, hay otros Myspace de Camera Obscura que no somos nosotros y nos incomoda. Con tantas giras no podemos revisar siempre los emails y nos pasa que llega mucha gente en la que no necesariamente confiamos. Yo creo que la gente no sabe que somos nosotros quienes contestamos, pero es así. Tampoco vendemos ningún disco. En realidad no significa nada si lo que lees son muchos emails que dicen “amamos tu música” y debes responder solamente un “bueno, muchas gracias, mantente en contacto”. O que te lleguen críticas sin fundamento como que salimos tarde al escenario, cuando es algo que no dependía de nosotros. Se da una “confianza” extraña y a veces como que provoca molestia. No lo sé, es agradable que la gente te visite día a día, pero agota también el sustentar que eso sea así.

¿Los integrantes de Camera Obscura se dedican completamente a la música o trabajan en otra cosa?
Combinar ambas cosas son difíciles. Es muy duro para todos poder mantener las vidas afuera y sus trabajos porque estamos muy ocupados. Entonces algunos han tenido que dejarlos. Por ejemplo Carey se graduó en inglés, Gary manejaba una tienda de discos, Kenny trabajaba con gente con adicción a las drogas y con problemas mentales. Y por supuesto que nos gustaría mantener todas esas cosas, pero la verdad es que lo que más logramos cuando estamos en largos tours, es poder volver a pagar las cuentas entre medio, no nos alcanza el tiempo para hacer nada más.

Pero lo que sí lograron hacer finalmente con este tercer álbum, es que nadie los compare con Belle and Sebastian...
Noooo (ironía pura). Sólo gente estúpida, gente que está sorda.

Ya tienen un video para “Hey Lloyd Im Ready To Be Heartbroken”, que está dando que hablar en algunas revistas y medios virtuales. ¿Cómo el creador del célebre “Amo a Laura”, Domingo González, llega a ustedes?, ¿qué pasa con ese uso desmesurado del color?
Luis de Elefant Records nos puso en contacto con él porque lo conocía, le gusta mucho lo que él hace y creo que pensó perfectamente en que encajaríamos. El color es un tema completo en este disco. Todo el complemento audiovisual está recargado de colores brillantes, que incitan la paradoja de dejar un lugar demasiado maravilloso donde todo parece ser feliz, pop y veraniego, pero donde se esconde la frustración y la tristeza.

¿Cual es el mejor álbum del año para Tracyanne Campbell?
¡Ohhhhh! (...) posiblemente Sleepy Jackson. No pensé que me preguntarías algo así (risas), pero en realidad es un disco “americano” adorable. Me encantan los álbumes metálicos y este en particular es “Oh, my God”, simplemente increíble.

Gracias Tracyanne por tu tiempo y suerte hoy... por favor envíale un saludo a tus fans en Chile...
“Hola al público chileno. Esperemos que algún día podamos darnos el lujo de ir ahí, sería realmente fantástico. Algunos nos escriben en Myspace, así que sé que existen...”

Finalizado el concierto, satisfechos y pudiendo abrir su camerino -que cerrado al final del concierto- los obligó a una segunda salida improvisada al escenario, me invitaron a comer torta de cumpleaños de Lee, el baterista. Menos de un mes después, Richard Hawley de la Revista Inglesa MOJO en su sección "The best thing I've heard all year" ("Lo mejor que he escuchado este año"), catapulta el tercer disco de Camera Obscura, como top 2006. Y una semana posterior MTV nominaría el video de “Hey Lloyd Im Ready To Be Heartbroken” como el mejor del año.

Fotos: Juan Pablo García / Artículo: Daniela Leiva.





Camera Obscura [Indie Chile]
foto: Archivo Elefant

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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