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11/03/2011

Entrevista "Lo nuevo"

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Manolo Martínez es la mente inclasificable que está detrás de uno de los proyectos más originales del pop español. Junto a Genís Segarra forma desde hace 15 años Astrud, un grupo proclamado «de culto» que se atreve a grabar sus viejas canciones (con dos temas nuevos) junto a una orquesta de cámara, el Col·lectiu Brossa, y llamarlo «Lo nuevo».

-¿Qué les pasa a las antiguas canciones tocadas así?
-Parto de que las canciones son como entes abstractos, como objetos, y que se pueden tocar de mil maneras, con cualquier instrumento. Tengo cierto contacto con la música y éste es un ejemplo palpable de que pueden sobrevivir a un cambio radical.

-Pero no se les ocurrirá hacer una ópera pop.
-No, eso se lo dejamos a Nacho Cano.

-¿Y un musical?
-Bueno, eso porque no nos lo piden, porque yo siempre he tenido interés, aunque hay quien se siente sucio haciendo canciones para musicales, a mí no me importaría, no sé... no te digo que no (risas).

-Astrud lleva más de dos años sin sacar disco. ¿Dedicados a la filosofía o a la vida disoluta?
-Somos un grupo de vagos. Bueno, yo soy un vago. Pero también un hombre de familia y eso me permite poca disolución. Ya me gustaría. Dediqué tiempo al doctorado en Filosofía pero eso no me ayuda a escribir, no busco en las canciones herramientas para aprender a vivir. Aunque en los temas conecte cosas que me parecen divertidas o preocupantes de la vida con las que he estudiado en Filofosía.

-La tragicomedia y la ironía de sus letras se acentúan con los instrumentos de cámara.
-Sí, porque no eres esclavo de la batería, aunque me encanta componer con estilo de rock. Con la nueva instrumentación se puede subrayar lo que se dice en las canciones ya sean cosas hirientes o divertidas.

-¿Lee para componer?
-Todo lo contrario, intento «desleer». Me parece muy triste decir «quiero hacer una canción como un cuento corto de Raymond Carver», como algunos compañeros de generación, que sospecho que lo hacen por las letras que escriben...

-Pero hay quien se devana los sesos buscando sentidos ocultos.
-Aunque digan que las letras son absolutamente crípticas, prometo que son claras, y me parece que la gente se acerca a ellas de forma incorrecta, como se supone que hablan las canciones convencionales de pop. Hay quien piensa en una metáfora y es castellano diáfano. Por eso se entienden mal.

-¿Sigue teniendo la misma libertad creativa?
-Soy un desastre, y acumulo todos los defectos del escritor angustioso que intenta no repetirse. Sé que hay gente que se siente libre, pero yo sufro la parálisis creativa permanente y todos los vicios del escritor inseguro. El problema es todo el tiempo que paso antes, pensando, ésa es la fuente de ansiedad. Cuando me siento, todo va seguido.

-¿No publican nuevo disco por un problema de autoexigencia?
-Sí. Empiezo a escribir después de un proceso muy largo, que me ha costado mucho. Aún no tengo acabada ninguna canción nueva, pero va a ser coser y cantar (risas).

-¿Sigue la actualidad musical?
-A los grupos españoles, sí, pero no a los internacionales. No consigo dedicarles suficiente atención.

-¿Y la informativa? ¿Incluiría en alguna canción a Ruiz Mateos, que podría ser un personaje de la galería de Astrud?
-Seguro que hay un ángulo interesante, una forma de sacarlo a pasear, algo que merezca la pena. Creo que las cartas a Botín están muy bien. Eso que le decía: «Te doy todo el brandy» es una frase muy bonita (risas).

-¿Y a Torrente?
-Segura me parece un chico listo, espabilado, pero culpable. Glorificar la estupidez, lo chabancano, es lamentable. Gente que es más tonta que él y que se sienta de repente como reivindicada... Segura debería pagar por eso, porque no está bien.


CHOMSKY
Martínez, que se declara «igualitarista radical» y se lanza a disertar sobre Marx, incluye personajes reales en sus canciones. «Pero no sé si se trata de ellos. Es más bien una forma de economía del lenguaje», explica. En una canción, Noam Chomsky deambula enamorado por el campus, pensando en una chica de Valencia de la que se ha enamorado, y, por eso, «ya no coge el teléfono a los anarquistas». Aunque hay tradición de odas a los deportistas, «desde Píndaro a González Iglesias», todavía no se atreve con Pep Guardiola.





Astrud [La Raz?n]
foto: Archivo Elefant

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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