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Biografía

OVIFORMIA SCI nació justo cuando se inauguraban los años 80 y con ellos otras tantas cosas. Nació como nacían en ese momento las bandas de cualquier signo y pelaje, espontáneamente, con la unión de personas que se juntaban por ilusión, por puras ganas de vivir, ¡por ganas de ser jóvenes! Ganas de mirar hacia el futuro y hacia fuera, hacia cualquier lado que no fuese lo que habían mirado, no nuestros padres, siquiera nuestros hermanos mayores. No queríamos sus referencias, no queríamos sus ideas y, desde luego, no queríamos ni su estética ni su música. Queríamos crearnos un nuevo universo nosotros, al DIY style con nuestras referencias y nuestros códigos. Y así, con la misma inocencia y liviandad (y a veces de la misma longevidad) montábamos grupos como empezábamos una relación. “¿Sabes tocar algún instrumento?”, era la pregunta de rigor en el primero de los casos; “¿quieres salir conmigo?”, en el segundo.

      

 

A veces se juntaban ambas cosas, el grupo y la relación adolescente. Los grupos se montaban entre novios, hermanos, primos, amigos, conocidos o incluso desconocidos encontrados en los escasos garitos (ya míticos) en los que se juntaban los pocos personajes coloridos que poblaban un Madrid aún gris por el tardofranquismo y, en el mejor caso, pardo por los “nuevos aires” de la transición. Ambos “bandos” eran hostiles ante esta nueva fauna (inmoral para uno de ellos, hedonista para el otro) que se reafirmaba saliendo a la calle copiando (también a lo DIY) la estética de sus ídolos. La provocación era un estímulo y la irreverencia un rasgo definitorio de los jóvenes que crearon, sin conciencia de ello, lo que luego se denominó la Movida Madrileña que, con el paso de los tiempos, no merece ser defenestrada como lo ha sido por su valor (o falta de él) musical ni quizás tampoco mitificada por ese motivo; pero sí valorada como un momento en el que la gente joven tuvo el poder de crear y expresarse sin límites gracias, también, a una nueva generación de personas que trabajaban en los medios y salas de conciertos y que dieron difusión a estas bandas. Los límites, “profesionales-comerciales” vinieron después pero en ese momento los grupos se montaban así, porque sí, con la convicción de que uno se podía subir a un escenario y hacer música por mera voluntad de hacerla.

 

OVIFORMIA SCI también se formó así. La primera incursión en la música de Lucho, Clara Ger (novios Clara y Lucho, y Ger primo de éste) fue en 1980 en compañía de un amigo, Miguel Bañuelos, que ya había colaborado con Manolo Campoamor. Ese grupo se llamó FALSOS FANTASMASy fue un “amor de verano” breve pero intenso, porque ya para el otoño Miguel tenía en la cabeza la idea de WAQ y los otros tres dábamos los primeros pasos con OVIFORMIA SCI. ¡Y todo iba tan rápido!

 

A finales de año ya teníamos como meta “debutar” en el “1er Simposium Tecno” sobre el que conspirábamos con nuestros nuevos BF (best friends), el AVIADOR DRO,en el piso que Servando Carballar tenía en la Prospe. Y es que ese era otro de los rasgos “adolescentes” de los grupos de la Movida que, en todo ese eclecticismo de fuentes e influencias, al final nos acabábamos uniendo a las bandas que compartían las mismas referencias. Aunque, eso sí, todos éramos público de los demás. Pero al final, igual que si no te gusta ir de paseo a la montaña no te haces mejor amigo de un adicto al trekking, tus colegas son los que comparten tus gustos. Nosotros habíamos crecido con el llamado krautrock y los padres de la electrónica, y creíamos en el futuro y en la tecnología, y nos declarábamos europeístas. No coincidíamos en todo con los otros grupos de tecno, pero sí en lo fundamental. Y además, ¡tocábamos con caja de ritmos y no con batería!, algo que ahora no parece mucho pero que entonces despertaba la ira del público que, a menudo, nos tiraba de todo al escenario. Eso une mucho.

 

Tan sólo la perspectiva de nuestro debut el 9 de marzo de 1981 en la Sala Marquee, antecesora del mítico Rock-Ola, fue capaz de cambiar nuestras vidas. Nos dedicábamos de pleno a los ensayos, enfrentándonos a los primeros sintetizadores y secuenciadores que aparecían en el mercado: esos arcaicos Korg que parecían centralitas telefónicas, y dedicándole casi el mismo tiempo al repertorio y al infierno de la programación que a maquinar nuestro look y actitud en el escenario. A un lado quedaron los estudios, los amigos de clase, alguna que otra prohibición rotunda de un padre realmente enfadado… e incluso el golpe de Estado de 1981 que nos notificaron mientras ensayábamos y que ignoramos hasta que terminó el ensayo. Incluso tuvimos la inocencia de salir a la calle a encontrar una revista de moda francesa que nos gustaba mucho en ese momento, “Depeche Mode” (qué coincidencia, ¿no?) para buscar referencias para nuestro estilismo que, en ese momento, nos debía parecer más importante que Tejero y su “se sienten, ¡coño!” en el Congreso durante la investidura de Calvo-Sotelo que, para más INRI, era tío de Clara.

 

(Algo para el anecdotario: otro familiar de Clara que estaba sentado en el anfiteatro fue herido, aunque levemente, por la bala de Tejero que había rebotado antes en el techo).

 

Resuelto el golpe de Estado y vueltos todos a la normalidad, para cuando llegó el 9 de marzo ya habíamos olvidado los incidentes y nos plantamos sobre el escenario del Marqueepara presentarnos en sociedad como hacen los debutantes. En el público estaban, como era habitual, muchos componentes de otros grupos (mejor dicho de “los” grupos, porque nosotros tan sólo éramos grupo de boquilla y no lo habíamos demostrado aún), y los personajes de siempre. Abría el concierto LOS INICIADOSy lo cerraba el AVIADOR y dentro del sándwich estábamos LA TERAPIA HUMANA, EL HUMANO MECANO y nosotros. Salimos a tocar nuestro repertorio: “Imágenes De Objetos Volando”, un incipiente “Mi Teletipo” y “Fotografía”. Las canciones y nuestro aspecto, empolvados, vestidos de plástico y colores metálicos, con tubos de plástico rellenos de fluidos de colores como collares y reflectores de bicicleta pegados en la cara (unos androides con pocos medios y DIY) daban las claves de OVIFORMIA SCI y sus influencias. La cocción pareció y esa noche nos ganamos los galones de “banda”.

 

(Otra para el anecdotario: Mientras AVIADOR DRO cerraba el concierto, la policía entró en el local para hacer una redada. Bajo la “ley de vagos y maleantes” (que por entonces incluía a los homosexuales también) se llevaron a todo aquel que les pareció raro, entre ellos a Ger (desde luego, con el estilismo que se había montado tenía todas las papeletas). Se organizó una “delegación de rescate” para ir a comisaría a rescatarle. Estaba formada por Lucho (de la misma guisa), algún miembro de AVIADOR DRO aún con el traje anti-radiación puesto, el encargado de la sala, que entonces vestía de esmoquin por eso de que el garito tenía categoría de sala de fiestas y las hermanas de Ger. El rescate fue un éxito pero seguimos sospechando que fue más mérito de las hermanas que del resto de la extravagante delegación).

 

El día después del Simposium, ¡Madrid hablaba de OVIFORMIA! E incluso nos llegaba una carta de Fernando Márquez ¡pidiendo entrar en el grupo! El Zurdo, autor del maravilloso “Para Ti” con PARAÍSO, aparcaba su nuevo proyecto, POP DECÓ, para colaborar con OVIFORMIA. El subidón estaba bastante justificado. Desgraciadamente, la cosa con Fernando no funcionó pero ahí empezó la relación de tres adolescentes de esa clase acomodada algo remilgada de la época con lo que hasta entonces eran para ellos casi ídolos: entre otros muchos PEGAMOIDES, Ana Curra Eduardo Benavente, Las Costus, Bonezzi, McNamara Paloma Chamorro. Ella, por cierto, es la responsable de la entrada del cuarto y fundamental miembro del grupo, Paco Iriarte que era entonces su pareja. No fue un flechazo, a decir verdad, pero Paloma fue una celestina insistente y al final, nos juntó. Y acertó, porque la química fue explosiva y ahí fue cuando OVIFORMIA SCI se convirtió en más que un grupo, en una especie de experimento vital. Nos encerramos en el ático en el que vivía Lucho en el barrio de Chamartín no sólo con la complacencia sino con la complicidad de su familia, y empezamos a cumplir con el resto de la vida como si se tratara de un mero trámite: lo que importaban eran las horas que pasábamos ahí encerrados buscando referencias no solamente de otros grupos, sino también en el cine, en revistas científicas como OMNI y en otras de moda como Vogue y Donna. Nos inventábamos cada día nuevas experimentaciones, construíamos las canciones “visualmente” en gráficos, elegíamos imágenes en un collage de fotos recortadas de revistas, elegíamos frases al azar al estilo dadaísta…  De esas sesiones, porque son más eso que ensayos, nacieron las canciones que expresan todas esas influencias: “Magazines”, “No Comments”, “Una Nota Di Bianco”… y se reinventaron las anteriores como “Mi Teletipo” y “Hablamos De Nosotros”. Cualquier disco que nos llegaba introducía algo nuevo en nuestro imaginario  y modificaba lo anterior. Nada era inalterable. Tanto que, a veces, sospechamos que nuestro público hubiera preferido poder corear una canción a escuchar la “enésima variación”. Quizás por eso, y porque estábamos en nuestro propio mundo, nunca llegamos a grabar un disco y, llegado el 83 y salida ya de su letargo la industria discográfica y dispuesta a hacer caja de la Movida, quizás un grupo como OVIFORMIA ya no tenía sentido. O nosotros no teníamos sentido de la industria. Da igual. La cuestión es que no debíamos estar hechos los unos para la otra. Eso sí, ahora visto en retrospectiva, lo que siempre pareció como un fracaso del grupo es un auténtico éxito: nos convertimos en grupo de culto y ¡sin morirnos! Clara Morán

 

Agradecer nunca es tarea fácil

 

Agradecer nunca es tarea fácil porque se corre el riesgo de olvidar a alguien. Y nosotros no olvidamos. Al menos, no lo importante. En nuestra memoria están infinidad de personas a las que tendríamos que agradecer, desde el año del nacimiento de OVIFORMIA SCI (1981) hasta ahora, haber creído en nuestro proyecto y nuestra música más de lo que en muchos momentos de lucha ingrata y de decepción hemos creído nosotros mismos. Llamarles fans es hacerles poco honor. Han sido y son mucho más que eso, han sido nuestra memoria viva, esa que a veces nosotros hemos perdido en el estéril paseo de despacho en despacho de AR’s y demás fauna de la selva discográfica patria. Dedicarse a la música aquí desviándose de las pautas, cuestionando las formas y aspirando a la libertad creativa es comprar un billete a la frustración y, lo que es aún peor, a dudar de uno mismo. Por eso, gracias (y muchas) a los que no habéis dudado y nos lo habéis transmitido, porque vosotros habéis mantenido OVIFORMIA vivo. No os podemos mencionar a todos, pero sabéis quiénes sois porque habéis estado y estáis ahí. Vosotros nos habéis hecho creer que lo que hicimos valió la pena, por muchas consecuencias que haya tenido luego en nuestras vidas esa decisión adolescente de liar a la familia para comprar unos sintes, subirse a un escenario y soñar con vivir de una vocación: la música. Este disco va por vosotros.

 

Gracias también a esas personas que, desde los medios, apoyaron a grupos no sólo sin compañía sino… ¡sin disco!, y nos dieron a conocer; y a  los encargados de las salas que tuvieron la osadía de permitirnos subir a un escenario y tocar. Pero gracias, sobre todo, a ese vacío de poder que tuvo lugar esos primeros años de la década de los 80 antes de que se impusieran las reglas del mercado en los medios y la industria pusiera sus ojos golosos sobre ese fenómeno único (no sabemos si irrepetible pero al menos no repetido) que fue la burbuja de libertad creativa y expresiva que se ha bautizado como Movida, y que compartimos con otros grupos y músicos a los que también damos gracias por haber apreciado lo que hacíamos y habernos acompañado en el camino.

 

Por último, pero no menos importante, gracias a Elefant por su empeño y constancia para sacar el que es el primer y único disco de OVIFORMIA; y a Jesús Ordovás por haber custodiado durante tantos años muchas de las grabaciones que lo han hecho posible. Tenerlo en nuestras manos tras más de 30 años hace que todo cobre sentido, y nos hace recordar lo bueno y no lo malo. Eso, definitivamente, es muy de agradecer.


 

Oviformia Sci  1981
Germán Espada: Voz
Clara Morán: Korg SQ10 • Korg MS 10 • Roland CR78
Luis Prosper: Korg Delta • Korg MS 20

 

Oviformia Sci  1982
Germán Espada: Voz • Sensor
Clara Morán: Roland MC 4 • Roland SH 101 • Moog Rogue • Synares • Voz
Luis Prosper: Korg Polysix • Secuential Circuits Pro One • Roland TR 808 • Moog Prodigy • Voz
Paco Iriarte: Guitarras • Percusión • Voz

 

 

 

 

 

 

 

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