06/10/2017

LA BIEN QUERIDA: Publica “Fuego”, su quinto álbum

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Cada vez que vamos a comenzar a escuchar un nuevo disco de LA BIEN QUERIDA, nos asalta el interrogante de qué nos vamos a encontrar esta vez, porque sabemos que va a ser algo completamente nuevo y diferente a lo que nos ha ofrecido hasta ahora. El título de esta nueva entrega es “Fuego”. El fuego corresponde al sur, al rojo, al verano, al corazón. El fuego de las pasiones, el amor y la cólera, el fuego del espíritu y el conocimiento intuitivo.

 

Era difícil plantear este quinto álbum después de esa obra magna que fue “Premeditación, Nocturnidad Y Alevosía”. Pero el mundo creativo de LA BIEN QUERIDA es inmenso y está acostumbrado a tener que superarse, manejando referentes amplios y disfrutando de ir borrando los límites en lo musical y en lo lírico. Y “Fuego” es una especie de auto-reformulación, un redescubrimiento, porque musicalmente hay un poco de todo lo que conocíamos pero transgredido: el punto castizo y descarado de “Romancero”, la fusión latina y tropical de “Fiesta”, la contundencia electrónica de “Ceremonia” y la oscuridad afligida de “Premeditación, Nocturnidad Y Alevosía”. Algo que representa la increíble foto de la portada de Pablo Zamora, con la dirección artística de Pepe Leal y sobre una idea de la propia Ana basada en el movimiento “Things Organized Neatly”. Una foto en la que la vemos rodeada de instrumentos, lápices, pinceles, discos y todo lo que le ha llevado a conformar su propio universo.

 

Ana lo explica muy bien: “La melancolía que desprenden mis canciones siempre tienen una cara positiva que me ha permitido tirar fuerte de la vida y en este disco más que en ninguno se vislumbra ese lado positivo. He intentado ver el lado bueno, el vaso lleno. Es un disco que habla mucho del deseo que reivindica la vida, el placer, la autorrealización, la libertad. El proceso de vivir establecido por el deseo. Un deseo que no es oscuro ni confuso sino luminoso y claro”.

 

Resulta difícil hablar de este disco sin pasar por cada una de sus canciones y por las innumerables colaboraciones. “Fuego” se abre con “Dinamita” con las cartas sobre la mesa. Musicalmente lo primero que oímos son las cuerdas de Jordi Montero, manteniendo un perfecto equilibrio entre las influencias mozárabes y lo lírico/onírico. “Y es que siento como si toda mi vida me hubiera estado conduciendo a éste preciso momento”. Entramos de cabeza, tomamos aire y nos sumergimos. Éste es el primero de los cuatro temas en los que Laura Antolín (DOBLE PLETINA) pone el bajo. Melancolía y algo del espíritu crooner de Scott Walker y Dusty Springfield, elegancia y emoción a flor de piel. “7 Días Juntos” cierra la primera de las cuatro caras del doble vinilo. Es la narración de una historia de amor ardiente y breve, entre la cumbia y el dub, a golpe de sintetizador y de neones de restaurante chino: puro Hot Latin Dub. “Tú querías divertirte y yo quería quererte”, una frase que delimita perfectamente la decepción, la desazón que lleva al desenlace final de la historia. Desenlace, por cierto, cantado por Joan Miquel Oliver, con una traducción de su propia canción “Dins Un Avió De Paper”, que le va a la canción como anillo al dedo. Un nuevo ensamblaje de piezas realizado con sorprendente y emocionante maestría por David Rodríguez.

“Lo Veo Posible” es una canción basada en la historia de amor que mantuvieron el poeta Pedro Salinas y la profesora estadounidense Katherine Whitmore. “Permanentemente” nos recuerda a esos grupos de pop electrónico que admiramos profundamente, como FAMILY, OMD o ASTRUD. Acompañada a los coros por Luciana Della Villa (SVPER), Ana y David nos llevan a una preciosa canción de puro pop, con uno de esos estribillos que no puedes dejar de tararear desde la primera escucha. El primero de los vinilos de este Doble-LP lo cierra “Peor Que Las Demás”, que esta vez saca a pasear a DEPECHE MODE. La nocturnidad de la que hizo gala antaño en un tema turbulento y oscuro como su letra “A veces no hacemos lo que queremos hacer, para que nadie sepa lo que queremos hacer”.

 

“Recompensarte” tiene un puesto de honor en este álbum. Una rumba juguetona, preciosa y entrañable, que cuenta ni más ni menos que con un dueto con J (LOS PLANETAS), el jaleo y las palmas de Muchachito, las guitarras españolas del maestro Alejandro Martínez (KLAUS & KINSKI), los detalles eléctricos de Sergio Pérez (SVPER), el bajo de Ramón Vagué y por supuesto, la producción de David Rodríguez. Una pieza única que pasa directamente a los anales del pop español, que se sitúa entre María Jiménez, Peret y LAS GRECAS, aunque Ana la escribió inspirándose en la canción de THE JESUS & MARY CHAIN “Sometimes Always”, cantada junto a Hope Sandoval (MAZZY STAR). “Si Me Quieres A Mí” es puro pop electrónico, contundente y bailable, con un espíritu positivo e irónico, muy de Franco Battiato y un poco acid. “La Pieza Que Me Falta” apaga de nuevo las luces, con ecos dub y evocaciones a Lana del Rey, y lanza a bocajarro algo que pone los pelos de punta “Eres un peligro para mí pero yo soy hiedra venenosa y cuando me tocas siento una energía poderosa”. Una buena muestra de ese fuego que arde bajo las composiciones de este disco.

 

“El Lado Bueno” abre la última de las caras del disco elevando de nuevo el espíritu pop hasta lo más alto de los cielos, pero con una ruptura sorprendente a golpe de sintetizador que nos recuerda a STROMAE, y unos arreglos que harían las delicias de Peter Hook. Una nueva genialidad, escurridiza, euforizante, fascinante. “Fuerza Mayor” es una pequeña pieza de folk confesional dirigida por la guitarra de Manuel Cabezalí (HAVALINA), sensible y deliciosa. Y si “Fuerza Mayor” fue una de las primeras canciones que Ana nos dejó escuchar “Los Jardines De Marzo”, la encargada de cerrar el disco, es la canción más reciente que ha compuesto LA BIEN QUERIDA, un medio tiempo con vocación universal, marcado por los teclados de Sebastian Litmanovich (CINEPLEXX) y de nuevo palabras para recordar: “Todo el mundo buscó algo algún día / Y no lo encontró / Y yo que buscaba siempre las llamas contigo / Ahora ardo por ti como un pagano” y termina con un “Y a ver como lo arreglamos que ya va siendo hora de estar a tu lado / Y cada día tengo más claro que hemos nacido para encontrarnos”. El fuego sagrado de los deseos inconfesables, de las emociones incomprensibles, de lo irracional, de lo vital. El que arde en cada nota de este álbum, decidido a no dejarse apagar nunca. “Fuego” parece un momento de reflexión, de aceptación y de reconversión, una mirada hacia delante, infinita, sin límites. Un nuevo escalón en el viaje para hacer de las canciones de Ana Fernández-Villaverde, el viaje de nuestras vidas, contado a base de emociones y sentimientos.

 

 

 




 

 

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