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Biografía

 

      


DIE KATAPULT son un dúo hispano-sueco basado en Barcelona y con hits universales. De la conjunción de Anna Fredriksson, voz, vocoder y teclados (también en LOS GANGLIOS) y Elena Comas, voz y bajo (también en NELEONARD) nace un universo propio y original cuya música reverbera desde el espacio hasta el mismísimo tuétano. Sus ritmos hipnóticos llegan al éxtasis en cada estribillo y sus letras, en alemán, reflexionan sobre lo cotidiano a lo largo de la historia.

Sus fans también escuchan STEREO TOTAL o DAS KABINETT pasando por DIE DORAOUS & DIE MARINAS o KRAFTWERK . Alguien dijo de ellas que recuerdan al "grupo más alemán al sur de los Pirineos", HIDROGENESSE... ¡ahí es nada!


Se ha intentado describir su música con un batiburrillo de adjetivos de ecléctica definición: electro-punk, reminiscencias kraut, ecos de synthpop con estructuras minimal... y uno que, por aunar varios de éstos, las define con acierto: krautpop mediterráneo.

La clave para amarlas la encontraréis en sus demoledores directos donde sus canciones reúnen la fuerza para ser catapultadas hacia el cielo

 

2015

 

25/09/2015

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DIE KATAPULT: Publican su disco de debut "Kristall Reinheit", un Mini-LP 10" para nuestra colección de vinilos "New Adventures In Pop
 

Una rápida escucha del Mini-LP de debut de DIE KATAPULT ubicaría rápidamente a este dúo en los suburbios de Berlín. La marcialidad de su sonido y su aspereza nos haría pensar en ello, pero si nos fijamos con algo más de detalle, hay unas melodías que no casan tanto con ese perfil, y pequeños destellos de un sentido del humor sónico ácido y sucio que nos confirman definitivamente que hay algo más. Si miramos los créditos de este 10” en vinilo blanco de edición limitada a 500 copias, entendemos el secreto de esta nueva entrega de New Adventures In Pop. DIE KATAPULT son un dúo hispano-sueco basado en el barrio barcelonés de Sants y formado por Anna Fredriksson (voz, vocoder y teclados, también en LOS GANGLIOS) y Elena Comas, (voz y bajo, también en NELEONARD), y para el que ha hecho falta acuñar un adjetivo inédito para poder definir su música: krautpop mediterráneo.


Pero vayamos por pasos, o mejor dicho, por canciones. “Braun” es el color de la humildad, la apertura, KRAFTWERK sonando de fondo, pero por qué no, OVIFORMIA SCI haciéndose sentir en la actitud. “Schweinsteiger” podría entrar de cabeza en un disco de STEREO TOTAL, con una letra llena de referencias al medio centro del Bayern de Münich, pero sobre todo con una contundencia kraut impactante, entre bizarra y solemne. “Kristall Reinheit” da un giro bañándose en ritmos dub, y desempolvando (nunca mejor dicho) una oda a un limpia-hogar (Kristall Zambo Rein), que esconde algo que está presente en casi todas las canciones de DIE KATAPULT, contaminación y turbulencias. “Hallo Punkten” es STEREOLAB pasado por filtros sintetizados. Sus juegos vocales y sus melodías construyen el escenario de una apocalíptica partida de “Space Invaders”.

La cara B se abre de nuevo a ritmo de electro-pop con “Frieden”, una canción que está basada en un libro científico sobre las ondas musicales. Expresionismo musical con un estribillo prodigioso. Indescriptible. Indefinible, entre CHICKS ON SPEED y Andreas Dorau. “Deutsche TV” baja las revoluciones para construir una oda interestelar al comandanteMcLane, el que fuese protagonista de la serie alemana de los sesenta Patrulla Espacial, que contaba con una fantástica banda sonora de Peter Thomas. RHEINGOLD retorciendo potenciómetros, estirando nervios. En “Euromillionen”, el sueño de que la lotería caiga en nuestras manos desemboca en la resignación habitual, conscientes de que es algo casi imposible. Y para cerrar, como no podía ser menos, una declaración de intenciones. “Die Katapult” derribando barreras, dejando espacio para el aire libre, disparadas hacia el espacio.

El lenguaje de DIE KATAPULT es sin duda sorprendente, son pesadillas optimistas, viajes espaciales cargados de metralla, marcialidad con melodías. Un universo hecho de recortes, rasgaduras y polvo en blanco y negro, pero que, a la misma vez, tiene un extraño punto de onirismo... A veces resulta difícil poner palabras a la música. ¿No decían que era como bailar la arquitectura? Pues bailemos.

 

 

 

 

 

 

 

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